La comunicación, no solo en la empresa, es importante y requiere saber, primero, de qué queremos hablar. A continuación, qué se espera de la conversación y del interlocutor. También exige conocer la situación actual de la que se habla, qué puede hacerse en relación a ella, y por último inferir qué va a hacerse, y cuándo.

Comunicación y tecnología

La revolución tecnológica, nos exige ir conociendo los sistemas de comunicación que vamos creando para poder enfrentarnos a los nuevos desafíos. Los sistemas son cada vez más complejos a pesar de que tienen como misión facilitarnos la existencia. De la mano de Internet asistimos a una verdadera revolución de los medios de comunicación. “Las herramientas de comunicación e información que surgen de ella desplazan el poder desde los Gobiernos a la sociedad civil y a los blogueros, ciberciudadanos o los llamados “periodistas ciudadanos”[1].

Sin embargo, nos cuesta adaptarnos a lo nuevo, y por comodidad o desconocimiento, vamos creando malos hábitos, lo que hace que no saquemos el máximo rendimiento de las nuevas herramientas que ya tenemos

El correo electrónico

Por ejemplo, el correo electrónico, que ya llevamos utilizando más de tres décadas, ha sustituido en buena medida al papel. Su seguridad y confidencialidad frente a otras redes sociales tienen validez jurídica (certificados, multas, pedidos, contratos etc.). Por tanto, en el ámbito laboral resulta esencial aunque no acabemos de gestionarlo correctamente; el e-mail satura a las empresas teniendo un impacto negativo en la productividad de los empleados.

No habrá más remedio que aprender a gestionar esta herramienta pues, contrariamente a lo que muchos puedan pensar, el e-mail no pasa de moda y está lejos de desaparecer. Según Ana Román, country manager de Alinto, una empresa de comunicación electrónica de alcance europeo, las cuentas de correo aumentan en un 6% anualmente y además cuatro de cada diez correos se abren desde un teléfono inteligente. Román nos dice que siete de cada diez correos son Spam y que en consecuencia, una buena educación en la gestión de esta herramienta se hace imprescindible. Es necesario adquirir buenos hábitos de filtrado y clasificación, lo que hará que esa saturación se convierta en rentabilidad y beneficio para toda la organización, reduciendo el volumen de mensajería en nuestro buzón de entrada. Porque no todo se basa en la herramienta, sino en la gestión humana, de la que tenemos que ser conscientes.

Comunicación y coaching

Frente a la comunicación electrónica nos acompaña en el día a día la comunicación conversacional. El diálogo normalmente genera encuentros pero puede ocurrir que el lenguaje corporal no se corresponda con el verbal y eso en la empresa también colapsa porque genera desconfianza.

Es por eso que también necesitamos reeducarnos en este campo con ayuda de profesionales como el coach. El coach nos ayuda a entrenarnos en la escucha y otras capacidades específicas de comunicación verbal y no verbal, en las definiciones y formulaciones para conseguir que la comunicación fluya y nuestras relaciones sean de mayor calidad. Autenticidad, credibilidad y excelencia en la comunicación son factores sobre los que se construye la confianza y la conexión con nuestros equipos, proveedores y clientes.

El dominio del lenguaje evita conflictos y eleva la calidad de las relaciones y el clima emocional del entorno. Las organizaciones son extremadamente proclives a caer en dificultades que nacen de una comunicación deficiente. Como dijo Rafael Echeverría, ‘los límites de una organización son lingüísticos, y de la elección de las palabras de un líder dependerán las realidades que sea capaz de construir’[2].

[1] La mordaza en la era digital, Philip Bennet / Moisés Naím, diario El País, 22/feb/2015.

[2] Coaching y Liderazgo 20/20, María López Herranz, Cuadernos de Coaching, Nº 12, mayo/2014.

 

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