El miedo al fracaso

El miedo al fracaso es inherente al ser humano. Y hay sociedades, ya sea por prejuicios culturales o hábitos educativos, en los que esta rémora está más afianzada que en otras. Lamentable el nuestro es un país que, a diferencia de los anglosajones, se encuentra entre los primeros. ¿Qué hay de la segunda oportunidad?

En el colegio muchas veces, la tan mal entendida exigencia, hace que los niños se corten a la hora de intervenir o se enfrasquen con los deberes con tal de que no les tachen un trabajo mediocre.

Y esa “cultura” tan dañina nos acompaña cuando crecemos. ¿Cuántos adultos no se atreven a hablar en inglés por miedo a hacer el ridículo? Seguro que se te viene a la cabeza más de un conocido que lo hace.

Y esta actitud afecta también a nuestra cultura empresarial. Miramos con envidia a esos emprendedores, normalmente con acento norteamericano, que se levantan después de cada revés (que ellos llaman ‘aprendizaje’ y nosotros ‘fracaso’) y que, de vez en cuando, terminan triunfando. Eso si, después somos capaces de hablar de ellos sin tapujos. Y aparecen en todas las transparencias de los conferenciantes, véanse Walt Disney, Steve Jobs, Richard Branson, etc.

El Coaching y la segunda oportunidad

Por eso, el Coaching educativo y empresarial son claves en la actualidad, porque generan una nueva cultura y una nueva forma de hacer las cosas. Estas nos preparan para los nuevos tiempos en los que el talento y su trascendencia son vitales para aprender a no perder nuestro horizonte, aún teniendo que cambiar de ruta por el camino. Estos son pasos hacia delante. Cada vez mas escuelas y más empresas buscan fortalecer la confianza de su capital humano e incluyen la disciplina del coaching, que nos hace emocionalmente más inteligentes.

De hecho, algo está cambiando. Y es que hace unos días ha entrado en vigor la Ley de segunda oportunidad que, entre otras cosas, va a permitir que pequeños empresarios y emprendedores se libren de sus deudas y puedan comenzar de nuevo.

A partir de ahora, podrán negociar rebajas en sus deudas, siempre que estas no superen los cinco millones de euros, a través de procesos concursales y acuerdos extrajudiciales. No obstante, se trata de un proceso con cierta complejidad y que implica la liquidación de bienes con el fin de reducir el pasivo. Para ello, se contará con el tutelaje de un mediador o un notario.

Además, una novedad importante es la posibilidad de exonerarse de la totalidad de la deuda (excepto la que tenga relación con entidades públicas) tras someterse a un plan de pagos durante cinco años.

Las asociaciones de autónomos la consideran insuficiente porque entienden que no responde a sus necesidades. No obstante se trata de un paso (quizás pequeño) para desechar ese miedo al fracaso del que hablábamos al principio.

Y es que, como decía Einstein ‘La vida es como montar en bicicleta. si quieres mantener el equilibrio, tienes que seguir avanzando‘. En Lyskam ayudamos a sortear los obstáculos y a dar pasos hacia delante.  

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