Como adelantamos en la anterior entrada de este blog, empiezan a surgir algunas reservas sobre la invasión de las redes sociales (RR.SS.) en nuestras vidas, y las de nuestras empresas. Por extensión esto afecta a la unión Coaching y Redes Sociales. ¿Podrían esconderse detrás del aumento de comunicación masiva que las RR.SS. han generado elementos de manipulación, explotación, e incluso insociabilidad?. ¿Está Internet contribuyendo a agudizar las desigualdades sociales y económicas?. Empieza a haber personas que así lo creen.

Breve análisis de las Redes Sociales

Las ventajas comúnmente aceptadas de las RR.SS., y de Internet en general son varias: en primer lugar comunicación instantánea, lo que facilita conectar a las personas. En otro ámbito, comodidad de realizar operaciones desde el hogar o la empresa. También envío de archivos y gestión de correo electrónico. Acceso universal y gratuito para todo el mundo (en principio). Por último, posibilidad de analizar publicaciones remotas de las que extraer mediante herramientas información de utilidad. Hagamos un análisis de estas cuestiones:

  • Cuando un producto es gratuito, es probable que en realidad lo estemos pagando con datos. El registro de datos continúa incluso si hemos cerrado la página: a no ser que salgamos manualmente, las cookies de Facebook continuan espiando todo lo que hacemos online (mil millones de personas utilizan Facebook ‘diariamente’). ¿Se acepta a sabiendas que estamos siendo espiados continuamente?. Lo que creemos privado puede pasar a ser público en cualquier momento. En este sentido, Jonatan Franzen, autor de ‘Libertad’, alerta sobre la ilusión que las grandes corporaciones californianas empaquetan para ser consumidas en todo el mundo: invasiones masivas de nuestra intimidad, y vigencia de la ficción en estos tiempos acelerados.[1]
  • ¿Qué decir de la desorbitada riqueza de las grandes corporaciones de Internet? ¿Estamos viviendo en un cuento de hadas escrito por estas compañías?
  • Tener presencia en las redes sociales puede atar a una vida irreal, a dedicar más tiempo a cuidar la presencia en ellas que a vivir el día a día. ¿Sustituimos nuestra intimidad real por la simulada?
  • El agregar gran cantidad de contactos puede convertirse en una obsesión para muchos: ¿reconocemos a todos ellos cuando ha pasado un tiempo desde su inclusión?
  • Julián Marías hace un comentario algo caústico sobre la red: ‘Internet tiene cosas maravillosas, pero hay algo novedoso: la imbecilidad por primera vez está está organizada’.[2]

Algunas preguntas que podemos hacernos sobre el Coaching y Redes Sociales

  • ¿Podemos digerir la sobrecarga infinita de información que aparece en la red sin que nadie (p.ej. los periodistas) la diseccionen para hacerla digerible?
  • ¿Puede el consumo sin límites de los teléfonos móviles inteligentes eliminar la frágil conversación ‘cara a cara’? (aproximadamente 2.000 millones de personas llevan consigo un tf. inteligente a toda partes).
  • ¿Puede la ausencia de conversación eliminar nuestra humanidad, nuestra identidad, nuestro aprendizaje o incluso nuestra capacidad de amar?
  • ¿Están cambiando a mejor las formas en que nos comunicamos y nos conectamos?
  • ¿Está Internet, como afirma Astra Taylor, agudizando las desigualdades económicas y sociales en vez de poniéndoles remedio?.[3]

Nicholas Carr, crítico con el movimiento socio-tecnológico nacido en el Silicon Valley, concluye: ‘En el mejor de los casos, la innovación tecnológica nos facilita nuevas herramientas para ampliar nuestras aptitudes, centrar nuestro pensamiento y ejercer nuestra creatividad; expande las posibilidades humanas y el poder de acción individual. Pero, con demasiada frecuencia, las tecnologías que promulga Silicon Valley tienen el efecto contrario. Las herramientas de la era digital engendran una cultura de distracción y dependencia, una subordinación irreflexiva que acaba por restringir los horizontes de la gente en lugar de ensancharlos’.[4]

El Coaching reúne estrategias para encarar las dificultades que este momento histórico nos impone, entre ellas la digitalización masiva. Es cierto que Internet es el medio de comunicación más utilizado en ‘nuestra sociedad en red’. Pero realmente no sabemos gran cosa de ella, y tendremos que conocer el nuevo medio en detalle. Lyskam propone utilizar juiciosamente la red para dar un paso más hacia la coherencia, integrando las redes en nuestras vidas sin olvidar que es el encuentro entre los seres humanos el que produce innovación, creatividad e inteligencia colectiva.

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Referencias:

[1] Jonatan Franzen, Libertad (Freedom, 2010), trad. de Isabel Ferrer, Ed. Salamandra, 2011.

[2] Julián Marías, ‘Internet ha organizado por primera vez la imbecilidad, diario El País, 28-Sept-2015.

[3] Astra Taylor, ‘The People’s Platform. Taking back power and culture in the digital age’, Picador editions, Abril-2015.

[4] Nicholas Carr, ‘La ilusión de Silicon Valley‘, diario El País, 25-Oct-2015.  

 

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