¿Quién es Carmen Posadas?

Carmen Posadas es, sobre todas las cosas, Carmen Posadas a secas, sin más. A pesar de que hay quienes se empeñan en vincularla con otras personas, ella es por sí misma lo que es, una “buscadora”, lo lleva escrito en la frente. Ella misma lo dice: “soy alguien que necesita mucho espacio”. Y es que los buscadores saben de sobra que el talento se cultiva en soledad.

Un buscador es alguien que necesita situarse constantemente. Es alguien que busca por pura necesidad ese centro que todos poseemos, ese espacio donde vive todo aquello que nos estremece. El lugar donde reside nuestra pasión y nuestra inteligencia. Un lugar donde se inventan los sueños con fechas para poder realizarlos. Es en ese espacio donde habita también la coherencia, la conexión con nosotros mismos y lo que nos conecta con el mundo externo.

Carmen y la literaturaCarmen Posadas literatura

A través de la literatura Carmen ha encontrado el método, su marco de referencia. Se trata de ese prisma con el que mira lo que no se ve y oye lo que no se dice. A veces, le da gustillo ponerle una pizca de humor agudo al asunto. Y es que el humor no es sino una forma que ella encuentra de dulcificar la vida. Carmen lleva la constancia y la disciplina a su día a día. Sin ellas no se puede conectar con ese espacio que modula nuestra conducta frente al mundo, ni con el asombro. Todo ellos solo se consigue con entrenamiento.

El asombro es vital para todo el mundo y para un escritor/a más aún. Ese asombro es el que surge cuando viajamos a una ciudad desconocida. Con nuestro plano en la mano, tratamos de averiguar dónde están los monumentos más relevantes; la plaza central, el restaurante donde vamos a almorzar, etc. Es en ese instante dónde tenemos que averiguar dónde nos encontramos, decidir a dónde queremos ir y cómo. Es justo un momento en el que ponemos a nuestra disposición todos nuestros recursos. Gracias a ello, nos aseguramos de que hemos comprendido bien de dónde partimos y cual es el camino hacia el objetivo. Para hacer eso, cabeza y corazón necesitan entrelazarse y no discutir. A eso se le llama estar despierto por dentro, vivir en el aquí y ahora, se le llama vivir con intensidad. Y eso es lo que hace Carmen.

Las pequeñas cosas flores

Carmen no solo nos hizo partícipes de su literatura. También compartió con nosotros un premio que podemos tener los seres humanos. Se trata de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Una de ellas es un  paseo a las ocho de la mañana en la naturaleza. Porque la naturaleza siempre nos devuelve paz y nos ajusta el paso con la vida. Nos acerca a nuestra propia esencia y nos ayuda a recuperar lo que somos.

Para estar despierto hace falta “darse cuenta de”, y Carmen lo está. Ella misma lo dice, “me ayudaron mis defectos”. El dolor se convirtió en su maestro, su humildad la llevó al aprendizaje y la hizo valiente. No hay nada como entender que lo que no nos mata, nos hace fuertes como robles.

El talentoTalento

Carmen es un alma creadora y generosa. Sabe que estar premiada sienta bien pero prefiere compartir su éxito porque el éxito sin compartir no vale nada. Huye del exceso y está muy lejos de esa artificialidad que idiotiza. Yo tenía unos catorce años cuando llegó la tele en color. Por ella salían personas que nos inspiraban y que casi formaban parte de nuestras vidas. Eran José Luís Balbín, Angeles Caso, Rosa María Mateo y Luis Carandel. Todos desplegaban intelectualidad por los cuatro costados y en el fondo deseabas parecerte a ellos cuando fueras mayor.

Recuerdo con gran nitidez a un Jesús Hermida que entrevistaba a Carmen Posadas, una joven encantadora que escribía cuentos. Si algo tenía nuestro inconfundible Hermida, al que siempre llevaré en mi recuerdo, era que olía el talento a kilómetros. El talento era algo que a él le enganchaba y le estremecía. A Hermida le fascinaba de Carmen su consciencia y su manera de mirar al mundo. El sabía que aquella joven por la que ahora parece haberse detenido el tiempo, no sólo le pillaría el tranquillo a la literatura sino a la mismísima vida. Y es que de la misma forma que escribir se aprende escribiendo, a vivir solo se aprende viviendo.

Querida Carmen, mil gracias por compartir ese espacio de encuentro dialógico tan inspirador y lleno de aprendizajes. Todo transcurrió en el Club Financiero Génova, de la mano de la mano de Elena Gil y Coral González. Gracias también a la brillante organización desde AED de Silvia Marcos, siempre discreta, accesible y disponible para todos. En Lyskam acompañamos a las personas a trabajar con sus talentos porque como decía Cherteston “ la vida está llena de luces y sombras pero sólo tu decides dónde quieres estar”

 

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